La Resistencia: Ávalon

21,50

En Ávalon, las fuerzas del bien y del mal se enfrentan por el futuro de la civilización. Arturo se presenta como la gran esperanza de Bretaña, una esperanza de prosperidad y honor; pero entre sus valientes caballeros se ocultan despiadados esbirros de Mordred. Las fuerzas del mal son escasas en número, pero se conocen perfectamente y saben permanecer ocultas, sin que nadie sospeche de ellas… excepto por Merlín, que sabe quiénes son los conspiradores; sin embargo, solo podrá hablar con enigmas, ya que si revela su verdadera identidad, todo habrá terminado.

¿Triunfarán las fuerzas del bien? ¿Caerá Ávalon en las tinieblas de Mordred y sus esbirros?

Juego de personajes ocultos a partir de 13 años, de 5 a 10 jugadores y partidas de 30 minutos.

Descripción

La Resistencia: Ávalon es un juego independiente; no es necesario disponer de La Resistencia, aunque son compatibles y se pueden combinar.

Como norma, cualquier identidad pertenecerá a uno de los dos bandos del juego: los leales a Arturo (azul) y los leales a Mordred (rojo). Las cartas de identidad muestran ilustraciones únicas, pero el fondo y el símbolo son comunes. Es importante remarcar que los jugadores leales a Arturo son siempre mayoría en la partida, pero no conocen a sus compañeros, mientras que los leales a Mordred si los conocen. Adicionalmente, existen una serie de personajes que poseen habilidades especiales, aunque los dos únicos obligatorios son Merlín y el Asesino. Merlín conoce la identidad de los leales a Mordred, mientras que el Asesino puede decantar la partida en favor de los leales a Mordred si al final de la partida conoce qué jugador es Merlín.

Probablemente La Resistencia: Ávalon es el mejor juego de identidades ocultas (o roles ocultos) que ha sido editado.

En primer lugar, destacaría su duración acotada. A diferencia que muchos de los juegos de roles ocultos, como Los Hombres-Lobo de Castronegro o Bang!, es que la partida tiene una duración finita establecida por la mecánica. No es una duración concreta prefijada, sino que el desarrollo de la misma no se traba nunca y avanza con paso firme hacia su resolución.

Lo segundo es que no existe eliminación de jugadores. Esta es aceptable cuando la duración de la partida está muy acotada y los que van quedándose fuera pueden disfrutar del reality show sin aburrirse. Pero en los dos ejemplos anteriores existe eliminación y, como hemos dicho, las partidas pueden alargarse, por lo que los jugadores que se quedan mirando pueden desconectarse, por lo que se acabaría la fiesta. Aquí todos los jugadores permanecen en juego durante toda la partida.

Pero, sin duda, el gran punto positivo de The Resistance: Avalon es su mecánica. A diferencia que Los Hombres-Lobo de Castronegro, juego en el que el peso de la partida recae en los jugadores, aquí recae sobre la propia mecánica. Los jugadores se ven inmersos en unos procesos de dirección única y en los que no queda más remedio que actuar para proseguir. No hay opción a quedarse encallados, escudriñando los sentimientos de los demás para intentar encontrar a los jugadores infiltrados. No, en este juego las pistas se encuentran directamente en los actos de los jugadores. Esas dos fases, elección de equipos y resolución de la misión, ofrecen una cantidad de información impresionante para hacernos una idea de lo tenemos entre manos y dejar que la imaginación se apodere de los jugadores.

Ir eligiendo equipos, ver y recordar qué votaron los jugadores una vez que la misión se resuelve. Es un pequeño puzle que vamos montando en nuestra cabeza. A esto le unimos la presencia de Merlín y el Asesino, que le dan esa vuelta de tuerca a la mecánica para que sea aún más interesante. Hay un jugador de los buenos que sabe quiénes son todos los malos, pero tiene que jugar de forma suficientemente sutil como para que sus compañeros capten las indirectas y los malos las pasen por alto. Pero un paso en falso de Merlín y todo está perdido, porque por muchas misiones que consigan completar, al final de la partida los malos ganaran.

El juego brilla realmente a partir de 7 jugadores, cifra desde la cual hay suficientes jugadores como para que los leales a Arturo se las vean y se las deseen para encontrar a los villanos infiltrados.

Obviamente el juego es altamente rejugable, como todos los de este tipo, ya que cada persona distinta que esté en la partida es un elemento desconocido que añade incertidumbre al desarrollo de la misma, y hay que jugar dos o tres veces para ver de qué pie cojea. Pero, si esto no fuese suficiente, el juego se encarga de añadir elementos para que podamos disfrutar de partidas con un sabor distinto, como son las cartas de personajes especiales adicionales o la Dama del Lago.

La resistencia: Ávalon es un gran juego de identidades secretas, duración acotada, sin necesidad de que los jugadores lleven la partida, la mecánica tira de los jugadores y sin eliminación. Con un buen acabado y un precio muy razonable.

 

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