Charterstone

72,00

Charterstone es un eurogame legacy en el que los jugadores deberán desarrollar una aldea a lo largo de una campaña que contará la historia de sus habitantes y como se integra en el reino. Las decisiones de los jugadores influirán en su crecimiento, así como en los eventos que acontezcan. Como juego, nos encontramos ante un peso medio-ligero apto para todo tipo de jugadores y con un ritmo de progreso vertiginoso (apenas hay entreturno y cada partida se finiquita en torno a la hora). La campaña es el motor del juego y lo que incita a echar una partida más y saber qué viene después…

  • Autor: Jamey Stegmaier
  • Jugadores: 1-6
  • Duración: 60 minutos
  • Edad: a partir de 14 años

Agotado

Descripción

Charterstone

Charterstone es un eurogame con campaña legacy mediante la cual el juego sufrirá cambios irreversibles como consecuencia de las decisiones de los jugadores. Mecánicamente se trata de un juego de colocación de trabajadores y gestión de recursos en el que cada jugador será responsable de un distrito de la aldea en construcción. Mediante las diversas acciones disponibles, los jugadores ampliarán el número de espacios de acción disponibles y desbloquearán elementos que enriquecerán la experiencia partida a partida. Al final de la campaña se hará un recuento de puntos según el desarrollo de cada distrito, independientemente de quien se haya hecho con la victoria en cada una de las partidas que la componen.

El próspero reino de Barrancoverde, gobernado durante siglos por el Rey Eterno, ha emitido un decreto mediante el cual insta a sus ciudadanos a colonizar las vastas tierras de más allá de sus fronteras. En un intento por fundar una nueva colonia, el Rey Eterno ha elegido a 6 ciudadanos para llevar a cabo la tarea, cada uno con diferentes habilidades que utilizarán para construir esta aldea.

En Charterstone, un juego legacy competitivo, construirás edificios y te establecerás en una aldea compartida entre los jugadores. Las pegatinas de los edificios se retiran de las cartas, se pegan de manera permanente al tablero y se convierten en casillas de acción que cualquier jugador podrá utilizar. De este modo, los pocos edificios iniciales terminarán convirtiéndose en una bulliciosa aldea con docenas de acciones disponibles.

Tu viaje por los innumerables secretos que Charterstone esconde durará 12 partidas, pero no acabará todo ahí. Cuando completes tu aldea, totalmente única y personalizada, Charterstone se convertirá en un juego de colocación de trabajadores.

Charterstone incluye un dinámico reglamento inicial, un sistema de creación y construcción de elementos entre partidas y durante el desarrollo de la campaña, una historia con varios caminos donde las decisiones tendrán un impacto decisivo, más de 75 “cajas” que desbloquear…

La mecánica principal del juego será la colocación de trabajadores. Cada jugador comenzará la partida con dos peones, uno que le representa a él (el más grande) y otro que representa a su compañero que le ayudará en la tarea de convertir su distrito en el más próspero. Al colocar un peón sobre un espacio de acción, el jugador asumirá el coste y recibirá los beneficios indicados de forma inmediata. Como peculiaridad, los espacios de acción no quedarán bloqueados al estar ocupados, de forma que un jugador siempre podrá colocar un peón sobre cualquier espacio.

Charterstone es una competición con rivales con unas normas que delimitan nuestras acciones. Descubrir lo que ofrece un juego a través de la exploración de sus posibilidades y encontrar la solución óptima.

Detalle Reputación

Con el éxito de Pandemic Legacy, el señor Daviau puso patas arriba el mundillo. ¡Un juego con un modo campaña irreversible en el que cada decisión tendría consecuencias sobre el propio juego! Una experiencia con un camino sin retorno.

Los diseños de Daviau no me llamaban la atención, ya fuese por el carácter colaborativo de Pandemic Legacy o por la fría acogida de Seafall. En esto que el señor Stegmaier decide hacer lo propio y diseña el juego que hoy nos ocupa. Ahora si me pica la curiosidad. Porque otra cosa no, pero Stegmaier ha demostrado que sabe pulir conceptos para ofrecer juegos de un peso medio-ligero que funcionan adecuadamente bien.

Las primeras partidas todo te resulta excesivamente fácil, incluso carente de interés, ya que las posibilidades son muy reducidas. Digamos que esas dos-tres primeras partidas funcionan a modo de tutorial para que los jugadores asimilen la dinámica de la historia. Entonces es cuando el asunto coge vuelo, con partidas cada vez más interesantes gracias al abanico de opciones y, por qué no, los giros de guion de la historia. No diré que ha sido la experiencia narrativa de mi vida, pero tiene la chispa suficiente como para dejarte con ganas de echar otra partida nada más acabar. Yo porque soy muy cuadriculado en este aspecto, pero mi hermano disfrutó con cada pequeño descubrimiento y cada sorpresa como si estuviésemos viendo una serie tipo Perdidos. Él no es un jugón de culo duro, aunque se enfrenta a lo que le pongan por delante. Tomándolo como muestra del público objetivo, creo que Charterstone cumple con su misión sobradamente.

Ya es clásica la advertencia que hacen todos los que han jugado a un título legacy y hablan sobre ello: leed todo con atención y no os precipitéis. Un fallo a la hora de seguir alguno de los procedimientos puede desembocar en una reacción en cadena que afecte de forma importante al juego. Sacar cartas que no tocan, no leer bien alguna regla y olvidarse de algún concepto puede resultar fatal, pues no hay marcha atrás. Salvo casos puntuales, no se puede volver a repetir una partida. Esta advertencia viene provocada porque, como es obvio, nosotros hemos incurrido en dichos fallos. Y resulta muy frustrante cuando te das cuenta del error. Es cierto que es complicado no poder deshacer el entuerto, pero te deja mal sabor de boca. Desaparece con las partidas y, al final de la campaña, te parece anecdótico. Pero en el momento puede ser un drama. Así que cada vez que haya que leer algo, hacedlo con cariño, en voz alta, con una correcta dicción y asegurándoos de que todos los jugadores han entendido lo mismo.

Detalle Zona del Jugador

En segundo, el balance de las partidas dentro de la campaña. El reglamento hace hincapié en ello, indicado que es muy importante abrir cajas e ir desbloqueando elementos, en especial en las primeras partidas. Pero, por otro lado, está el gen competitivo que te insta a ganar, pudiendo dejar de lado la tarea anterior. Nada impide a los jugadores dejar las cajas de lado y pelearse por cada partida con los elementos disponibles.

En cuanto a la escalabilidad, el juego funciona adecuadamente con cualquier número. Aunque si es cierto que, a más jugadores, mayor exploración de todas las vías de desarrollo. Y es que cada distrito digamos que tiene “su historia”. Al quedar distritos inactivos, los jugadores tendrán que hacerse con las cartas correspondientes a dichos distritos para ser ellos mismos quienes exploren estas opciones. El problema es que el margen de maniobra no se ve aumentado, por lo que es bastante probable que se queden cosas en el tintero. Así que, si es posible, lo ideal es jugar la campaña con el máximo de jugadores.

Es un fantástico juego, recomendable perfectamente para todo tipo de público. Incluso para los que no hayan jugado nunca a este tipo de juegos.

 

 

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